Formatos de intervención

Terapia presencial

Es el formato de intervención por defecto, para aquellas personas que vivan en Madrid o en sus alrededores. Acordaremos un horario y frecuencia que se ajuste a tus necesidades y posibilidades. Por defecto, trabajo con sesiones semanales de unos 50 minutos, aunque esta frecuencia puede ser mayor o menor según tus preferencias o lo que valoremos conjuntamente.

Terapia Online

Si por diferentes razones (no disponer de tiempo, vivir fuera de Madrid) no puedes acudir presencialmente, podemos realizar terapia online a través de una plataforma de telemedicina que garantiza la privacidad y confidencialidad de nuestras sesiones.

No necesitarás descargarte ningún programa, simplemente acceder al enlace a Doxy.me que encontrarás mas abajo en la hora en que hayamos acordado la sesión y en unos instantes te daré paso a la consulta virtual por videoconferencia. Para poder realizar una adecuada terapia en formato online es importante cuidar algunos factores: 

  • Privacidad: has de conectarte desde un espacio privado, al que no acceda nadie más durante la sesión y en el que no haya interrupciones.

  • Conexión a internet: Basta con que dispongas de una conexión estándar, aunque si tu conexión es de mejor calidad, mejorará la calidad de la videoconferencia (video HD, mayor fluidez, etc.).

Al igual que en la terapia presencial, por defecto las sesiones son semanales y de una duración de unos 50 minutos. Aunque la frecuencia puede adaptarse a las circunstancias particulares de cada caso o a lo que acordemos conjuntamente.

Terapia para terapeutas

Como psicoterapeutas, es muy importante lograr un autoconocimiento que nos permita manejar los factores personales que influyen en el discurrir de nuestro trabajo con los pacientes. Este tipo de intervención terapéutica está a medio camino entre la terapia personal, la supervisión y el trabajo sobre las dificultades personales en la adquisición del rol de terapeuta. Obviamente no estaremos limitados a trabajar con los aspectos del rol profesional, sino que buscaremos vincular este con aspectos de tu vida personal y relacional, tus valores y constructos sobre la realidad, etc. 

Es una modalidad de intervención que realizo habitualmente con residentes de psicología (PIR) y psiquiatría (MIR), pero qué está abierta a cualquier profesional que se esté iniciando o formando en el ámbito de la psicoterapia o la salud mental. 

Podemos realizar está terapia tanto en modo presencial como online.

Mi enfoque

La psicoterapia tiene un componente paradójico: Queremos sentirnos mejor, pero para ello, en ocasiones tenemos que atravesar emociones dolorosas (tristeza, ira...) o poner patas arriba la forma en que entendíamos el mundo o a nosotros mismos. Queremos cambiar, pero al mismo tiempo queremos seguir siendo los mismos, porque nos sentimos mucho mas seguros. A menudo esto hace que una parte de nosotros ponga frenos al desarrollo de la terapia, mientras otra está invirtiendo dinero, tiempo y energía en la misma. Esta paradoja es normal y el terapeuta ha de saber manejarse con esta contradicción y adaptarse de forma flexible al ritmo, duración y estilo que cada paciente necesite.

Por esta misma razón, la terapia ha de crear un espacio donde sientas que recibes la suficiente seguridad, comprensión, apoyo y respeto, para que juntos podamos explorar los problemas con los que has de manejarte, las emociones que experimentes y las nuevas posibilidades de desarrollo que surjan. 

En esta exploración conjunta, el terapeuta y el paciente tenemos roles diferentes. El paciente es quien piensa, siente y experimenta las cosas, y por tanto es el experto en tales vivencias subjetivas. Por su parte, el terapeuta es quien acompaña y guía en ese proceso, aportando sus conocimientos e hipótesis para facilitar y ampliar la comprensión de esas experiencias. El terapeuta no tiene la verdad ni puede saber sobre la subjetividad del paciente sin la confirmación de este. Por ello, el trabajo terapéutico ha de ser colaborativo y activo por parte de ambos participantes.

El enfoque teórico sobre el que se fundamenta mi trabajo clínico es el de la terapia relacional. Este enfoque enfatiza el valor de las relaciones y los vínculos en la conformación de nuestra psique y en especial en la manera en que experimentamos emocionalmente el mundo.

A lo largo de nuestro desarrollo, las relaciones significativas en las que estamos envueltos, nos permiten desarrollar patrones o modelos sobre como funciona la realidad, especialmente el mundo interpersonal. Estos patrones se crean con un valor adaptativo: nos permiten saber como hemos de responder o relacionarnos con los demás en el futuro. Pero en ocasiones, lo que es adaptativo en un momento de nuestro desarrollo, deja de serlo en el presente y esos mismos patrones se convierten en limitaciones rígidas a nuestra potencialidad y nos dificultan que tengamos relaciones satisfactorias. Las relaciones insatisfactorias están en la base de gran parte de nuestros malestares emocionales, deficiencias en nuestra autoestima y seguridad, y en la aparición de muchos cuadros sintomatológicos: depresión, ansiedad, etc.

Desde esta visión, cobra especial relevancia la relación terapéutica, la cual se ha demostrado, en diferentes investigaciones, como el principal predictor del éxito de la terapia. Para que la terapia funcione nuestra relación ha de ser fluida y has de sentirte cómodo/a. Si no te sientes así, podría ser interesante que buscases a otro profesional en el que encuentres esa buena conexión. Muy importante: no juzgues la terapia por la experiencia con un único terapeuta, si no te has sentido bien con alguien, busca a otra persona, pero no renuncies a la terapia como posible solución para tus problemas. 

La terapia exitosa es aquella que te permite romper los patrones en los que a menudo estamos encerrados y abrirnos a nuevas posibilidades en la forma de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.

Cuando el trabajo terapéutico es exitoso, algunas de las cosas que los pacientes suelen referir como resultado de este proceso son: 

  • Alivio del malestar, del sufrimiento o de los síntomas que presentaba.

  • Un mayor conocimiento sobre si mismo.

  • Una mayor capacidad de comprender y entender a los demás.

  • Una mejor relación consigo mismo, con mas amor y menos exigencia y reproches.

  • Una mayor libertad para elegir cómo quiere que sea su vida.

  • Una vivencia de mayor autenticidad.

  • Una mayor capacidad para la regulación de sus emociones.

  • Una mayor flexibilidad mental.

  • Una mayor tolerancia a la incertidumbre.

Obviamente, esto varia de una persona a otra y en ningún caso de puede garantizar que todos estos logros se vayan a conseguir con la terapia. Pero si quiero recalcar que el trabajo terapéutico no esta centrado exclusivamente en eliminar un síntoma o malestar y que se trabaja sobre otras áreas de la persona que a menudo están en la base de ese malestar.

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